9 pequeñas cosas que todas las mujeres hacen y que les produce cocitas. En especial ahí donde ya sabes

A veces nos frustramos pensando que para ser felices necesitamos muchísimo dinero o una casa enorme.

Lo cierto es que no es necesario. No obstante, más allá de eso, me gustaría hablar hoy de las cosas a las que fijamos nuestra felicidad.

Qué es la felicidad

Como siempre, antes de abordar un problema o un tema, lo primero es entenderlo. ¿Qué entendemos por felicidad? Seguramente hay tantas respuestas como habitantes en La Tierra.

Para mí, la felicidad es la ausencia de problemas y de preocupaciones combinado con pequeñas cosas que me hagan sentir bien. Hace tiempo que abandoné los grandes deseos imposibles y ya ni siquiera juego a la lotería.

Y, hablando de lotería, tal vez recuerdes el anuncio de la Once ese que decía que “no tenemos sueños baratos”. Tal vez ese sea el problema.

Lo cierto es que, si tuviéramos todas esas cosas, bastante difíciles de conseguir, que creemos que nos traen felicidad, seguramente querríamos muchas otras más. Ese, precisamente, es el ciclo de pensamiento que tenemos que romper.

Hay una frase del actor Jim Carrey que nos viene al pelo en esta situación:

Espero que todos puedan volverse ricos y famosos y tener todo lo que soñaron, para que se den cuenta de que esa no es la respuesta.

Cómo alcanzar la felicidad

Ojalá fuera tan fácil hacerlo como escribirlo. Para mí, cada día está más claro, aunque reconozco que cada paso me sigue costando todavía. La felicidad está en necesitar cada vez menos: un coche que de pocos problemas, pocos gastos fijos y una vida sencilla.

Incluso en una vida en la que tenemos que ir al trabajo y, todavía, hacer muchas cosas que no nos gustan, la vida se esconde en los pequeños detalles.

  • Unas velitas bien colocadas
  • Una mantita amorosa.
  • Un té caliente viendo una peli
  • Una tarde lluviosa riendo con los amigos en casa
  • Tardes de playa con los niños
  • Un día soleado en el campo
  • Esa planta que tanto te gusta
  • Vestirte cada mañana con ropa que te hace sentirte bien
  • Un buen libro antes de dormir
  • Estos son solo algunos ejemplos, y no son precisamente caros.

Así, para mí, la felicidad se alcanza en dos fases. La primera, librándote de todo lo que te sobra y te agobia, de todo lo que te da problemas. Lo segundo, rodeándote de pequeñas cosas y momentos que te hacen sonreir cada día.

Parece algo sencillo pero, lo cierto, es que es bastante complicado de conseguir.